Y vuelvo a quemar mis pulmones, una vez más, un día más y un día menos. Humo que nubla mis recuerdos, mis pensamientos, mi dolor... humo para las heridas y para el desamor. Y entre calada y calada, intento despejarme, no olvidar pero tampoco recordar. Cuanto duele una imagen, un recuerdo bonito, se te clavan en las pupilas e intentan revivir el instante, hacen sufrir, hacen llorar, hacen sentirnos vivos. La nostalgia se apodera de mi cuerpo y de mi mente, ¿que más puedo hacer?, lo he dado todo, lo he hecho todo, solo quedaba el adiós o el hasta siempre, no se puede luchar contra sentimientos que no hay, que no aparecen, que se esconden de ti, de mi, de nosotros. Me he entregado por completo, esto no ha sido un sueño, ha sido real, y maravilloso, pero el amor no es eterno, como me cuesta escribir esto, no no lo es, tiene tiempo limite, caducidad... dura hasta que a uno de los dos el sentimiento lo abandone, sin decir, adiós ni hasta siempre, simplemente se esfuma tal y como vino.
Y entonces es cuando cae, ahí va.... agua de mar que empapa el teclado, que intentas ocultar y que apenas te deja ver lo que escribes, te nubla tanto o igual que el humo. Es así, como paso los días, es así como me evado de todo, como intento no pensar, fingir que soy otra, esa que quizás quiera ser pero que nunca seré.
Maldita bondad, maldita humanidad, en mi apuesta todo iría al malo, hace lo que quiere, cuando quiere, sin preocupaciones, sin presiones, sin complejos, siendo él mismo... quien me mandaría a escoger....
De nuevo, lo dejo aquí, sin principio pero tampoco sin final, no los quiero, no me hacen falta, el tiempo escribirá lo que tenga que escribir, si no me encargare yo de ello.
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