domingo, 1 de mayo de 2016

Otra mierda más

He llegado aquí no se muy bien como. Quizás necesite escupir toda esta mierda. Descomprimirme. Dicen que fumo de más y quizás también piense de más. Y beba de menos. Que no se que quiero. Que estoy algo perdida. Que soy un jodido huracán, o un huracán jodido. He destrozado tanto que duele. Duele de un modo que no se muy bien explicar. Esta gastroenteritis de palabras y pensamientos va acabar conmigo. Ojalá un "me subo a las estrellas y me tiro de cabeza" y empezar de nuevo. Empezar conmigo y acabar con todo. Levantarme de madrugada y acostarme al medio día, sin preguntas ni respuestas. Ni normas. Soledad y yo. Y encontrarme deseosa de más. Salir a correr sin mirar hacia atrás ni a los lados. Dejar el carruaje aparcado en el garaje, sin llave, con una nota de pase todo esto es gratis.




domingo, 5 de mayo de 2013

No sé si son las manos de Ernesto Cortázar o los efectos del Domingo.


"Y ocurrió que yo era yo
y eso era poco,
que la humedad de mi dormitorio
parecían graffitis del diablo
y que mis brazos no eran suficientemente largos
para rodear tu futuro."
Ernesto Pérez Vallejo.


Siempre tuve más ganas que razones y mirarme aquí estoy multiplicando motivos y ganas y sumando odio propio por ello. No entenderéis ni la mitad de lo que hablo y menos mal.

Vine a intercambiar miedos y me dieron sonrisas. Y ya no se qué hacer para quitarte del medio. Hasta las pesadillas duelen menos si eres tú el que hace daño. Y ahora el vacio son todos esos lugares repletos de gente y la soledad yo sin ti. Que a veces miro por la ventana como vas y joder como corres. Lo siento no se fingir, y mi cara es un poema pero no de los bonitos de los jodidos, de los que no se entienden, de esos. Tampoco quiero que me entiendas, imagínate que lo haces y lo difícil se hace fácil y lo fácil aburrido. No, mejor dejémoslo así, en el intento. Porque nunca supe lo bonito que podía ser un intento hasta que lo intentaste y todo dejo de tener sentido. Hasta esto. Y como no voy a tener miedos si nadie me enseñó a perderlos. Que quise intercambiarlos y me quedé con los míos y los tuyos, y un baúl a medio cerrar.

Y nada, ya bajé las persianas y abrí la cama, que ya viene el lunes y aún no estoy en pijama. 

domingo, 24 de febrero de 2013

¿Y qué me decís de los domingos que caen en domingo?


Supongo que las cosas grandes hay que decirlas o hacerlas. De nada vale sentirlas o pensarlas si no se tienen. No sé. Quizás no lo entendáis y no os culpo, siempre fui una inconformista. Nunca me bastó con pensar, ni siquiera con imaginar o intentar, buscaba la obtención, así en general. Hablo despersonificando y personificando, allá cada uno como y cuando utilice los adjetivos. Yo solo hablo. Pero lo grande, grande, se dice bajito, muy bajito. Hay que saber dirigirlo y dirigirse. Y querer y quererse. Y otras tantas cosas que no vienen a cuento.

Y todo esto para decir que tengo las manos frías de ausencia, y los pies calientes de razonamiento. Y puede que todo lo que quiera sea lo contrario, porque con los pies fríos no se piensa bien.

Y a ver quién me quita a mi ahora este domingo de encima, que tengo prisa y los pies calientes. Y las manos frías…