He llegado aquí no se muy bien como. Quizás necesite escupir toda esta mierda. Descomprimirme. Dicen que fumo de más y quizás también piense de más. Y beba de menos. Que no se que quiero. Que estoy algo perdida. Que soy un jodido huracán, o un huracán jodido. He destrozado tanto que duele. Duele de un modo que no se muy bien explicar. Esta gastroenteritis de palabras y pensamientos va acabar conmigo. Ojalá un "me subo a las estrellas y me tiro de cabeza" y empezar de nuevo. Empezar conmigo y acabar con todo. Levantarme de madrugada y acostarme al medio día, sin preguntas ni respuestas. Ni normas. Soledad y yo. Y encontrarme deseosa de más. Salir a correr sin mirar hacia atrás ni a los lados. Dejar el carruaje aparcado en el garaje, sin llave, con una nota de pase todo esto es gratis.
Desde mis retinas
domingo, 1 de mayo de 2016
domingo, 5 de mayo de 2013
No sé si son las manos de Ernesto Cortázar o los efectos del Domingo.
"Y ocurrió que yo era yo
y eso era poco,
que la humedad de mi dormitorio
parecían graffitis del diablo
y que mis brazos no eran suficientemente largos
para rodear tu futuro."
y eso era poco,
que la humedad de mi dormitorio
parecían graffitis del diablo
y que mis brazos no eran suficientemente largos
para rodear tu futuro."
Ernesto Pérez Vallejo.
Siempre tuve más ganas que
razones y mirarme aquí estoy multiplicando motivos y ganas y sumando odio
propio por ello. No entenderéis ni la mitad de lo que hablo y menos mal.
Vine a intercambiar miedos y me
dieron sonrisas. Y ya no se qué hacer para quitarte del medio. Hasta las pesadillas
duelen menos si eres tú el que hace daño. Y ahora el vacio son todos esos lugares
repletos de gente y la soledad yo sin ti. Que a veces miro por la ventana como
vas y joder como corres. Lo siento no se fingir, y mi cara es un poema pero no
de los bonitos de los jodidos, de los que no se entienden, de esos. Tampoco
quiero que me entiendas, imagínate que lo haces y lo difícil se hace fácil y lo
fácil aburrido. No, mejor dejémoslo así, en el intento. Porque nunca supe lo
bonito que podía ser un intento hasta que lo intentaste y todo dejo de tener
sentido. Hasta esto. Y como no voy a tener miedos si nadie me enseñó a
perderlos. Que quise intercambiarlos y me quedé con los míos y los tuyos, y un
baúl a medio cerrar.
Y nada, ya bajé las persianas y
abrí la cama, que ya viene el lunes y aún no estoy en pijama.
domingo, 24 de febrero de 2013
¿Y qué me decís de los domingos que caen en domingo?
Supongo que las cosas grandes hay
que decirlas o hacerlas. De nada vale sentirlas o pensarlas si no se tienen. No
sé. Quizás no lo entendáis y no os culpo, siempre fui una inconformista. Nunca
me bastó con pensar, ni siquiera con imaginar o intentar, buscaba la obtención,
así en general. Hablo despersonificando y personificando, allá cada uno como y
cuando utilice los adjetivos. Yo solo hablo. Pero lo grande, grande, se dice
bajito, muy bajito. Hay que saber dirigirlo y dirigirse. Y querer y quererse. Y
otras tantas cosas que no vienen a cuento.
Y todo esto para decir que tengo
las manos frías de ausencia, y los pies calientes de razonamiento. Y puede que
todo lo que quiera sea lo contrario, porque con los pies fríos no se piensa
bien.
Y a ver quién me quita a mi ahora
este domingo de encima, que tengo prisa y los pies calientes. Y las manos frías…
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