domingo, 5 de mayo de 2013

No sé si son las manos de Ernesto Cortázar o los efectos del Domingo.


"Y ocurrió que yo era yo
y eso era poco,
que la humedad de mi dormitorio
parecían graffitis del diablo
y que mis brazos no eran suficientemente largos
para rodear tu futuro."
Ernesto Pérez Vallejo.


Siempre tuve más ganas que razones y mirarme aquí estoy multiplicando motivos y ganas y sumando odio propio por ello. No entenderéis ni la mitad de lo que hablo y menos mal.

Vine a intercambiar miedos y me dieron sonrisas. Y ya no se qué hacer para quitarte del medio. Hasta las pesadillas duelen menos si eres tú el que hace daño. Y ahora el vacio son todos esos lugares repletos de gente y la soledad yo sin ti. Que a veces miro por la ventana como vas y joder como corres. Lo siento no se fingir, y mi cara es un poema pero no de los bonitos de los jodidos, de los que no se entienden, de esos. Tampoco quiero que me entiendas, imagínate que lo haces y lo difícil se hace fácil y lo fácil aburrido. No, mejor dejémoslo así, en el intento. Porque nunca supe lo bonito que podía ser un intento hasta que lo intentaste y todo dejo de tener sentido. Hasta esto. Y como no voy a tener miedos si nadie me enseñó a perderlos. Que quise intercambiarlos y me quedé con los míos y los tuyos, y un baúl a medio cerrar.

Y nada, ya bajé las persianas y abrí la cama, que ya viene el lunes y aún no estoy en pijama. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario