Supongo que las cosas grandes hay
que decirlas o hacerlas. De nada vale sentirlas o pensarlas si no se tienen. No
sé. Quizás no lo entendáis y no os culpo, siempre fui una inconformista. Nunca
me bastó con pensar, ni siquiera con imaginar o intentar, buscaba la obtención,
así en general. Hablo despersonificando y personificando, allá cada uno como y
cuando utilice los adjetivos. Yo solo hablo. Pero lo grande, grande, se dice
bajito, muy bajito. Hay que saber dirigirlo y dirigirse. Y querer y quererse. Y
otras tantas cosas que no vienen a cuento.
Y todo esto para decir que tengo
las manos frías de ausencia, y los pies calientes de razonamiento. Y puede que
todo lo que quiera sea lo contrario, porque con los pies fríos no se piensa
bien.
Y a ver quién me quita a mi ahora
este domingo de encima, que tengo prisa y los pies calientes. Y las manos frías…

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