Hablemos de días soleados, de felicidad y medias sonrisas. De muecas, guiños, abrazos, besos y faltas de apetito. Hablemos de olvidos. Siestas sin sueños, anocheceres en la ventana y camas destapadas. De ilusiones e interminables hormigueos en el estómago. Hablemos de bailes en la ducha. De mudos cantantes diurnos, alucinaciones y fantasías. Del olor de tu perfume. De las sensaciones, el destino o los pareceres. Hablemos de las flores, las fuentes y los grandes edificios. De lo maravilloso, lo ideal y lo inusual. De la vida, el dolor y la plenitud. Hablemos de los vasos medio vacíos. De las ganas y las faltas, de los sí y los quizás. De los zapatos sin tancón, de la realidad y la bondad. Hablemos del ruido que nos provocamos. De la existencia y del engaño. De cómo salvarnos gritando. Hablemos de temblar. De sentir, mirar y ver. De los inseparables, las jaulas y las dictaduras. De los mordisco, las cosquillas y las risas. Hablemos del equilibrio. De como contar hasta dos y pasar a infinito. De la conspiración de los astros y las estrellas. De cómo pasar de saltar a volar.
Hablemos (pues)
pero no
esta noche,
pero no
ahora.
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