Los finales no existen.
Caminar ladera abajo, sin límite, con obstáculos, sin credibilidad, con imaginación, sin frenos, en soledad. Y aún así seguir.
Luchar, eso quise, eso hice. Adoro la cobardía, la debilidad, es el único momento en el que puedo ser si quieres. Tú (NO) quisiste que fuera NADA. Es esa manía de engañarme la que tengo constantemente la que me hace seguir tus pasos, invisibles con el tiempo. Hubiese sido lo que tú quisieras que fuera. Otra, ella, lo hubiese sido. Cambiar (por alguien) no se encuentra en mis esquemas, pero hasta eso hubiese hecho. Por ti, por ellos, pero no por nosotros.
Después de todo, hoy sigo queriendo un ellos serán. El presente hubiese pasado a un futuro si tú, solo si tú.
Pedir mil y un perdones que se pierden en ondas eléctricas que no terminan de llegar ahí, a donde quiero estar (a veces) junto a ti, junto a ellos.
Y hoy no será mañana.
Pero siempre dejaré un
punto y aparte.
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